¿Supervivientes también a esta Navidad?

24/01/2020

Ya pasó casi un mes desde las fiestas de Navidad y, por algunos de nosotros, volver a la normalidad fue una de las cosas más reconfortante!

Christmas Blues

Las fiestas de Navidad no representan para todos un periodo fácil, al revés, se pueden convertir en un plazo de mucho estrés.
Los anglosajones lo definen “Christmas Blues”o depresión de Navidad: no se trata de una verdadera depresión sino de un estado generalizado de tristeza, a menudo acompañado de ansiedad, trastornos del sueño con aparición de síntomas físicas: dolor de cabeza, de barriga y aumento de presión sanguínea.

 

Sensación de presión

El tiempo de la Navidad puede hacernos vivir abajo de una presión: nos sentimos casi obligados en participar a un círculo vicioso de compromisos y convenciones sociales a las que no podemos decir que no. Hay esos familiares con los que nunca nos llevamos bien pero “Es Navidad!” y entonces tuvimos que intercambiarnos las felicitaciones y sonreír. No podríamos gastar mucho dinero por los regalos navideños pero “Es Navidad!” y por cierto gastamos mucho dinero con la preocupación de no decepcionar a quienes los recibieron.
Nos hubiera gustado aprovechar de los días libres para descansar y dedicarnos a nosotros mismos pero “Es Navidad!” y tuvimos que secundar el “espíritu navideño” y “estar en compañía” también de las personas que no veíamos hace tiempo (¿Y de echo hay un motivo por lo que nunca las vemos, no?).
Si además pensamos en quienes está viviendo un periodo difícil (quien acaba de perder su trabajo o quien esté viviendo un duelo importante) no será difícil imaginar como puedan percibir una sobrecarga más con las fiestas navideña.

¿Como no quedarse aplastado?

¿Si cada año nos pasa todo esto, habrá un remedio para no llegar al 7 de enero totalmente agotados y con las ganas de huir a una isla desierta? Yo diría que si, y añadiría que se trata de un remedio a lo que recurrir cada vez que lo necesitamos: “aprender a escucharse”.
¿En que consta? Básicamente en el preguntarse como estamos, cual es la emoción que estamos viviendo en un algún momento y, una vez que lo hayamos encontrada, podríamos tratar de dejarla salir. Por ejemplo, si estamos sintiendo tristeza, sin duda una emoción incómoda, podríamos tratar de acogerla. Dejar fluir dentro de nosotros mismos las matices emocionales del “aquí y ahora”, nos permite de elegir con conciencia de evitar situaciones sociales forzadas, eligiendo por ejemplo de estar únicamente en compañía de las personas quienes puedan acogernos por como somos y nos sentimos.

¿De qué necesito?

Escucharse significa facilitar lo de que necesitamos, según el estado de animo del momento. Si tratamos de conectar con lo que sentimos, resulta más simple incontrar cada uno su propio modo de aliviar el peso que sentimos.
¿Cuales son las actividades que nos hacen sentir bien? Hay quien a que le gusta pasear en la naturaleza, crear objetos, praticar deporte, leer, escribir o practicar voluntariado. Parecen cosas banales ¿pero cuantas veces de verdad nos damos el espacio para hacer realmente las cosas que nos dan placer? ¿Cual es el tiempo que nos concedemos gastar únicamente para nosotros mismos? ¿Que pasa cuando a nuestro rededor hay una atmosfera de fiesta que no coincide precisamente con nuestro sentir? Rechazar una invitación no significa ofender a alguien sino acoger un nuestro estado momentáneo y marcar los limites de nuestro espacio personal. Decir siempre que si a los demás muchas veces significa decir siempre que no a nosotros mismos, quitándonos respeto y espacio vital.

Lo que realmente quiero

Así que escucharse se vuelve también en ocasión de búsqueda, para entender lo que me hace bien y lo que no. A partir de allí, se puede dar el primer paso hacia un pequeño viaje interior que nos permite conocer mejor quien somos y que anhelamos de verdad.
Es un recurrido que, en muchos casos, podemos hacer por nuestra cuenta. En otros casos es útil elegir como “compañero de viaje” un profesional de la relación de ayuda que pueda hacernos ubicar de manera mejor en la búsqueda de aquellas herramientas que todos tenemos, pero que a menudo no logramos reconocer y, entonces, utilizar en vista de un cambio.
No me queda más que desear a todos un buenísimo viaje y un año lleno de interesantes descubiertas!

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