Esta es una frase que a menudo escucho en mi consulta, una manera espe-cialmente representativa y eficaz para describir como nos podemos sentir en unas ocasiones de la vida. En este artículo intento explicar lo que significa apoyarse y desde donde viene esa misma percepción.
Esta percepción representa una profunda inseguridad que tiene sus raíces en la infancia, específicamente se trata de las primeras experiencias sensorio-motoras de los primeros años de vida.
Si por motivos diferentes (padres ansiosos o con conductas incongruen-tes/impredecibles, duelos, etc.) en nuestra infancia hemos experimentado un contacto fisico y un apoyo no adecuadamente seguro en los brazos de nue-stros padres, es muy probable que eso afecte nuestra personal experiencia de autoconfianza y confianza en los demás.
Todo eso está inscrito y memorizado en el cuerpo. Lo que puede surgir, a través de los mensajes con lo que el cuerpo nos habla, es un conjunto de sensaciones y emociones como ansiedad, miedo a no ser capaz de abordar las situaciones, profunda inseguridad, ganas de huir, etc.
En mi experiencia clinica he comprobado que puede ser útil trabajar justo a partir de la “metáfora concreta” que la persona nos lleva a consulta, es decir aquella sensación de tener un apoyo inseguro abajo de sus pies.
Llevo al paciente a un progresivo viaje de descubrimiento de la conexión que hay entre su manera de sentirse, estar y moverse y la propia historia personal y familiar.
Lo hago a través de algunas técnicas psicofisiològicas que permiten de-scubrir las partes del cuerpo en las que hay viejas tensiones musculares; se trata de tensiones que hacen imposible de descargar en el suelo el peso cor-poral y que entonces transmiten al cerebro un débil señal de propia existen-cia. Esto genera, a nivel de sistema nervioso central, una imagen de sí mi-smo muy instable y poco eficaz a enfrentarse al mundo.
Cuando nos permitimos descubrir la existencia de un apoyo seguro en nue-stros pies, descubrimos que podemos confiar en nosotros mismos, de ser capaces de sostenernos sin esfuerzos y tensiones, conscientes de ser perso-nas adultas. A partir de esa conciencia, descubrimos que no necesitamos bu-scar en los demás, afuera de nosotros mismos, ese sentido de seguridad que encontramos en nosotros mismos.
De esta forma, durante la terapia es posible experimentar maneras nuevas de sentir-piensar-actuar que no teníamos en nuestra infancia pero que poco a poco vamos actuando en nuestro día a día.
Modificar la “periferia corporal” nos permite cambiar, a nivel de sistema nervioso central, la percepción que tenemos de nosotros mismos, fortale-ciendo la estructura psicofìsica que constituye la base de sí, poniéndonos en contacto con el valor y el potencial que tenemos como persona.
A este respecto es posible reescribir la propia historia de vida, dando un nuevo paso en un recorrido que construimos de manera activa y respon-sable, finalmente sintiendo un apoyo más seguro y confiado.
Lo veo pasar a menudo y cada vez es para mi una gran alegría acompañar la persona por el camino que, día después día, elige seguir con más conciencia y responsabilidad.

¡Hola! Soy Luana del Monte, psicoterapeuta y psicóloga sanitaria italiana con consulta en Barcelona. Estoy especializada en el tratamiento de ansiedad, estrés, trastornos psicosomáticos y ataques de pánico. Con más de 20 años de experiencia, mi enfoque terapéutico combina técnicas tradicionales con métodos innovadores, como la Danza Movimiento Terapia, para ofrecer una atención integral y personalizada.
A través de mi blog, comparto conocimientos y recursos para ayudarte a alcanzar bienestar emocional y mental.
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